Aprende a Controlar los Celos Bilbao País Vasco

Todas las personas sufrimos celos en mayor o menor medida. Incluso la gente que los niega, en realidad, es que no ha tenido ocasión de tenerlos”, asegura Susana Urrutia, psicóloga de Metabole y experta en terapia de pareja...

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Aprende a Controlar los Celos

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¿Celosa, yo?

Y es que mostrar cierta pelusilla es, en principio, una respuesta emocional natural porque supone una muestra de interés y amor. Sin embargo, todo tiene un límite. “Dependiendo del grado, puede considerarse algo bonito si se trata de ciertos nervios, ese gusanillo en el estómago. Pero cuando no se controlan, pueden surgir los problemas y, en último grado, convertirse en una patología”, añade Urrutia.

ASÍ ES Y ASÍ REACCIONA

Sobre el perfil de la gente posesiva, los psicólogos lo tienen claro. Se trata de personas inseguras, con gran dependencia emocional y que se minusvaloran. Sienten que no están a la altura de su pareja. Por tanto, suponen que antes o después darán con alguien mejor. Los celos también son típicos de quien no se fía de nada ni de nadie y cumple aquello de “cree el ladrón que todos son de su condición”.

Las reacciones de estas personas también han sido motivo de estudio. Generalmente tienen un arranque de ira mezclado con coraje, tristeza y, a lo mejor, hasta preocupación por saber si él o ella están bien y tiene lo que necesita. Ante la mínima duda, dan por supuesto cosas y ven traiciones donde no las hay. Son incapaces de pensar con claridad y se expresan a modo de reproche o crítica: “Siempre llegas tarde”, “ya no te importo”, suelen decir.

Cuando estos episodios privativos de libertad se repiten con frecuencia y aumentan de intensidad, nos enfrentamos a un caso de celos patológicos. La persona se vuelve posesiva, cree ser dueño del otro (“¿Dónde has estado?”, “No salgas así vestida”…) y actúa impulsivamente, de forma inadecuada con la pareja. Una vez se ha dado cuenta del error, se arrepiente y se disculpa. No obstante, el tiempo pasa y, si el fallo vuelve a cometerse, es fácil que la relación se deteriore.

Victoria Villaamil

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