El busto está compuesto de grasa, tejido mamario glandular, piel y el músculo pectoral del que se apoya.
En sí mismo el busto no tiene musculo, por este motivo el ejercicio no ayuda a que crezca o se ponga firme. Mientras más grasa se tiene más rápido se pone flácido.
El busto está rodeado por piel, esta piel es el brassier natural que todas las mujeres tenemos. Los cuidados de la piel que rodea al busto, pueden ayudar a que esta piel se mantenga más elástica y con más soporte.
Los enemigos de la firmeza del busto son, cambiar de tamaño y esto es casi inevitable, ya que durante el embarazo y la lactancia el busto cambia de tamaño y cuando subimos y bajamos de peso. Si bien en cierto, durante el embarazo no hay forma de evitar los cambios, pero sí en el control de nuestro peso.
Evita subir y bajar de peso especialmente en forma drástica, ya que son más perjudiciales para la firmeza del busto.
Conforme va pasando el tiempo, la gravedad tiene su efecto en el busto, el cual se cae, y mientras más grande, más peso y por lo tanto más gravedad y disposición a ponerse flácido.
La edad también influye bastante en la flacidez del busto, debido a los cambios que sufre el tejido glandular, ya que se reduce con los cambios hormonales, haciendo que el busto tenga más grasa y pierda firmeza.
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