¿Cómo Dejar los Vicios, Manías y Malos Hábitos? Santander Cantabria

¡Mañana lo dejo! Abandonar los malos hábitos y sustituir los vicios por rutinas más productivas, es un buen comienzo para ser una mejor persona. Aquí les hablaremos de cómo dejar los vicios, manías y malos hábitos...

Lopez Baños Fernando
942214787
Marques Del Arco 1
Santander, Cantabria
Gonzalez Lugo Miguel Javier
942364241
Isabel Ii 10
Santander, Cantabria
Psicologo Lopez-Baños, Fernando Marques Del Arco, 1  
942214787
Marques Del Arco 1
Santander, Cantabria
Arauna Rodriguez Matilde
942219711
Leña (La) 4
Santander, Cantabria
Ernesto Estrada Suazo
942 313 122
Castelar 3 4º Dcha.
Santander, Cantabria
Gabinete Psicologico  
942360894
Calderon De La Barca 15
Santander, Cantabria
Fuertes De Uña Maria Del Carmen
942376209
San Fernando 62
Santander, Cantabria
Hernandez Fernandez Mercedes
942244076
Numancia 4
Santander, Cantabria
Lopez Martinez Maria Luisa
942331540
Vargas 75
Santander, Cantabria
Parraza Huerta Inmaculada
942050583
Juan De Herrera 2
Santander, Cantabria
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¿Cómo Dejar los Vicios, Manías y Malos Hábitos?

Vicios, manías y malos hábitos

Juzga tus costumbres

Los hábitos nos hacen sentir mejor o peor en la medida que nos acercan o nos alejan del modelo de persona que deseamos ser. Puede que tengas manías o vicios que la gente califique negativamente y, sin embargo, tú sientas como buenos. También es posible que adquieras costumbres de las que saques provecho pero que, por el contrario, te hagan sentir mal. Pero recuerda que la única capaz de juzgar tu actitud eres tú.

La diferencia básica entre un habito bueno y otro malo está en si deseas mantenerlo o deshacerte de él. No dejes que te inquieten las reacciones o juicios de los demás ante tus conductas: sólo son eso.

Manías como morderse las uñas son poco cuestionadas socialmente dado su escaso impacto en el entorno. Sin embargo, vicios como fumar afectan directamente a las personas que nos rodean, lo que les da derecho a valorarlos. Otros hábitos, como la dependencia afectiva, son difíciles de definir como perjudiciales para los demás, pero dañan tanto que al final hay que buscarles el mismo remedio.

Una forma de cambiar el mundo es modificar tu actitud hacia él las veces que necesites. Para conseguirlo, el libro parte de estas tres palabras: poder, voluntad y ahora. La primera se basa en que todos tenemos la capacidad y los recursos necesarios para convertirnos en quienes deseamos ser. Sin embargo, el hecho de que puedas hacerlo no implica que lo quieras con sinceridad. En ese caso, entra en juego el segundo concepto, la voluntad o el deseo verdadero de perseguir un cambio. Después, sólo queda perseverar y, como decía el poeta y filósofo latino Horacio, el que comienza su tarea tiene ya hecha la mitad.

Laura Gómez


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