Vicios, manías y malos hábitos
Juzga tus costumbres
Los hábitos nos hacen sentir mejor o peor en la medida que nos acercan o nos alejan del modelo de persona que deseamos ser. Puede que tengas manías o vicios que la gente califique negativamente y, sin embargo, tú sientas como buenos. También es posible que adquieras costumbres de las que saques provecho pero que, por el contrario, te hagan sentir mal. Pero recuerda que la única capaz de juzgar tu actitud eres tú.
La diferencia básica entre un habito bueno y otro malo está en si deseas mantenerlo o deshacerte de él. No dejes que te inquieten las reacciones o juicios de los demás ante tus conductas: sólo son eso.
Manías como morderse las uñas son poco cuestionadas socialmente dado su escaso impacto en el entorno. Sin embargo, vicios como fumar afectan directamente a las personas que nos rodean, lo que les da derecho a valorarlos. Otros hábitos, como la dependencia afectiva, son difíciles de definir como perjudiciales para los demás, pero dañan tanto que al final hay que buscarles el mismo remedio.
Una forma de cambiar el mundo es modificar tu actitud hacia él las veces que necesites. Para conseguirlo, el libro parte de estas tres palabras: poder, voluntad y ahora. La primera se basa en que todos tenemos la capacidad y los recursos necesarios para convertirnos en quienes deseamos ser. Sin embargo, el hecho de que puedas hacerlo no implica que lo quieras con sinceridad. En ese caso, entra en juego el segundo concepto, la voluntad o el deseo verdadero de perseguir un cambio. Después, sólo queda perseverar y, como decía el poeta y filósofo latino Horacio, el que comienza su tarea tiene ya hecha la mitad.
Laura Gómez
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