¿Cómo ser más Profesional? Bilbao País Vasco

¿Cómo me ven mis clientes actuales y potenciales? ¿Transmito una imagen realmente profesional? Son dos preguntas que debes hacerte para iniciar un proceso de mejora en tu actividad...

Asesoria Integral Berupres S.L.  
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Henao 7
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Asesoria Herrero S.A. Gordoniz, 53 A - 1º  
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Gordoniz 53
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Asesoria Adi Txomin Garat, 4  
944110855
Garat Txomin 4
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Diputacion 1
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Tecniconta S.L. Ledesma, 10 Bis - 3º  
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Ledesma 10
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El Pan De Los Pobres Askao Kalea, 27  
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Ugariotz 
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Agente Financiero L. Z. Bilbao S.L. G.V. Diego Lopez De Haro, 15 - 4º Dcha.  
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Lopez De Haro D 15
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Abando Gestion  
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Circular 3
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Angel Manuel Galarza Arranz-Alfredo Galarza Arranz-Ana Isabel Galarza  
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Recalde 61
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¿Cómo ser más Profesional?

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8 buenas prácticas que te ayudarán a ser más profesional y a parecerlo.

La importancia de la primera impresión

La imagen que transmites es fundamental para tu negocio. Los clientes que llevan tiempo contigo ya te conocen, y saben cuáles son tus capacidades, tus virtudes e incluso tus defectos. De momento siguen confiando en ti, lo cual no significa que no puedas mejorar muchas cosas.

Pero piensa en un posible cliente al que te acercas por primera vez. Normalmente, él no tiene suficientes datos para saber cómo haces tu trabajo. Por eso, el cliente tendrá que decidir a partir de las primeras impresiones que transmites: una conversación, un correo electrónico, una presentación… Si pareces profesional, tendrás mucho ganado.

No se trata de parecer, sino de ser y parecer

Desde luego, no estamos hablando de cómo vas vestido/a (seguro que no te has hecho freelance para acabar con traje de chaqueta y corbata) ni de otros detalles accesorios. Estamos hablando de las cosas que marcan la diferencia: expresión, seguridad en ti mismo, etc.

Piensa que la profesionalidad se ve sobre todo en el resultado final -el proyecto entregado- pero también en la "forma" de entregarlo y en la comunicación con el cliente. Se trata, por tanto, de que adoptes unas prácticas más profesionales en tu trabajo, y de que seas capaz de transmitir ese mensaje de calidad y eficacia -de trabajo bien hecho- a tus clientes.
Hemos tomado como punto de partida un artículo de FreelanceFolder , y lo hemos reelaborado totalmente para ofrecerte estos

8 buenos consejos que te ayudarán a ser más profesional y, además, a parecerlo. No te los pierdas:

1. Véndete bien

Nos han enseñado a ser modestos. A nadie le gusta la gente arrogante y prepotente, tampoco a los clientes. Pero, si lo piensas, tampoco tienen ningún sentido ocultar por pudor cuáles son tus capacidades, tus competencias y tu experiencia. Si tú mismo no eres capaz de valorarte, va a ser muy difícil que sea el propio cliente -que todavía no te conoce bien- el que te valore de forma adecuada.

No se trata de " vender motos ". Es sólo que debes ser consciente de que también se nos valora por la imagen que proyectamos. Si vas por ahí diciendo: "La verdad es que tampoco soy demasiado bueno diseñando/programando/escribiendo… Hay gente mucho mejor." ¿Qué esperas que piensa el cliente? Pensará que eres un profesional mediocre. Y sólo tras unos cuantos proyectos podrá descubrir que en realidad eres un profesional más que solvente.

El problema es que, tras esa impresión inicial, es muy fácil que el cliente prefiera contratar a otra persona más segura de sí misma…

Como ves, en muchas ocasiones la seguridad en uno mismo es la clave.

2. Cobra lo que debes

Lo mejor es que intentes cobrar lo que crees que debes cobrar. Puede que luego el mercado te obligue a corregir tus estimaciones -es ley de vida- pero lo que no puede ser es que tú mismo te pongas un precio situado por debajo de lo que mereces. Normalmente, no te estarás haciendo ningún favor. Vamos a ver por qué:

Piensa que vas a una tienda y te encuentras un producto realmente barato; sorprendentemente barato. ¿Qué es lo primero que piensas? Que hay gato encerrado; que algo no marcha bien, y que por eso tiene ese precio. Quizá es un producto que salió defectuoso. Quizá se encuentra en mal estado y quieren deshacerse de él… Es evidente que el precio es bueno pero, de forma inconsciente, tu predisposición es negativa. De igual manera, si tu precio es una ganga, muchos posibles clientes van a desconfiar.

Ya hemos explicado alguna vez que bajar tus tarifas puede no ser una buena idea porque, si tus servicios se convierten en commodities -algo que cualquier otro profesional podría hacer- tu propuesta de valor al cliente se volverá muy débil.
Aunque, atraído por el precio, algún cliente se decida a contratar tus servicios, difícilmente te va a valorar lo suficiente. "Si de verdad fuera tan bueno, estaría cobrando más", es fácil que piense. Y, para rematar la jugada, subir las tarifas más adelante no suele resultar nada sencillo…

Puedes consultar estos consejos para ponerle precio a tu trabajo .

3. Asume tus errores, pero no cargues con los de los demás

Sabemos que errar es humano. Es algo que todo el mundo -incluidos los clientes- puede entender. Un profesional responsable siempre asume sus errores. Es algo que debes hacer para no perder tu credibilidad (nadie confía en la gente que "nunca se equivoca" y que siempre echa la culpa de todo a los demás). Pero ojo. No dejes que te conviertan en el chivo expiatorio del proyecto.

Ya sabes cómo funciona ésto: hay gente con la cara muy dura, que intentará cargarte toda la culpa de lo que no ha funcionado bien para:

1. salvar su pellejo

2. buscar una posición de ventaja a la hora de negociar el precio o el alcance del proyecto

Aunque a veces te resulte un poco violento, defiende tu trabajo. Tus errores son tuyos. Apúntalos para intentar que no se repitan. Reflexiona e intenta corregirlos. Pero no cargues con errores de otros. Argumenta, explica y demuéstrale al cliente hasta donde alcanza tu responsabilidad.

Piensa que, si te la cuelan una vez, es muy posible que acabes convirtiéndote en un auténtico coladero.

4. Exprésate con propiedad

La confianza hace que empleemos un lenguaje coloquial y desenfadado. Eso puede estar bien para una fase posterior, pero al principio puede resultar un poco chocante para el cliente. Ponte en su pellejo: "Le he pedido a este freelance información sobre sus trabajos, y me ha escrito un email con faltas de ortografía, y en el que se dirige a mí como si nos conociésemos de toda la vida".

Es posible que al cliente esto le haga gracia, y le parezca muy cercano. Pero es mucho más probable que piense -con o sin razón- que eres una persona poco seria. Y de ahí a poner en duda tu profesionalidad sólo hay un paso.

En cambio, si siempre mantienes un tono correcto, y una expresión cuidada, despertarás la confianza de tu posible cliente.
Es verdad que eso no significa que luego seas un buen profesional (salvo que tu trabajo consista precisamente en eso, en escribir). Pero al principio no contamos con demasiado datos para juzgar, y la capacidad de expresión es uno de los que tenemos a mano. No la subestimes.

No se trata de ser pedante. Sino de expresarte de manera correcta, clara y ordenada. Consulta estos 10 consejos para escribir mejor sin complicarse la vida .

5. Haz siempre bien tu trabajo (todos los trabajos)

A veces, la diferencia entre un buen profesional y otro mejor es que el primero se relaja y se deja ir en ciertos proyectos, mientras que el segundo nunca baja el listón; siempre pone todo su empeño en hacer bien su trabajo, sea cual sea el encargo.

Dicho en otras palabras, la constancia y la regularidad son valores excelentes. El cliente puede estar seguro de que vas a realizar su proyecto, por pequeño que sea, con un estándar alto de calidad.

Hay profesionales que confían más en sus "golpes de inspiración", y que prefieren destacar en los proyectos más llamativos, pero escurren el bulto en otros trabajos menos estimulantes. Si te pones en la piel del cliente, entenderás que no es una buena actitud. No puedes confiar en un profesional irregular, que nunca sabes si va a hacerlo bien o no.

6. Cumple tus compromisos

Si siempre haces aquello que dices, generas confianza en la gente que se relaciona contigo, incluido tu cliente. En cambio, si faltas a tu palabra, pierdes tu credibilidad. Y en ese momento, lo habrás perdido todo desde el punto de vista profesional.

Por eso es tan importante que cumplas todos tus compromisos: las fechas de entrega del proyecto, los horarios de las reuniones, la asistencia a una cita, el envío de un presupuesto, la realización de una tarea…

Si ves que algo es imposible, no te comprometas a hacerlo. Pide todo el tiempo que necesites para realizar tu trabajo.

Pero, eso sí, una vez que has dado tu palabra, intenta cumplirla. Sabemos que a veces surgen imprevistos, pero sólo pueden ser excepciones a la regla, no al revés.
Es preferible que pospongas y retrases una entrega a que el cliente empiece a pensar que le estás tomando el pelo…

7. Responde

El cliente necesita saber que hay alguien al otro lado. Es verdad que si tuvieses que responder al instante a todas las llamadas y los correos electrónicos, apenas te quedaría tiempo para realizar tu trabajo. Entre otras cosas, porque te resultaría imposible mantener la concentración.

Pero en algún momento tienes que responder. Ponte, de nuevo, en la piel del cliente: resulta realmente frustrante cuando tienes alguna duda, o necesitas saber algo sobre el proyecto que estás pagando, y nadie te contesta.

Así que intenta organizarte bien. Dedica, por ejemplo, una hora por la tarde a devolver todos los correos, llamadas, etc. Puedes consultar estos consejos para organizar mejor tu tiempo .

Si quieres que tu negocio crezca, no te limites a responder a tus clientes. Responde con rapidez también a todas las personas que te solicitan información o un presupuesto . Recuerda que esa puede ser la mejor base para tu crecimiento.

8. Actualízate constantemente

Si no dedicas tiempo a ponerte al día, es muy fácil que, en cualquier momento, un cliente te pregunte por un determinado programa, por una herramienta, una tecnología o un enfoque de negocio, y te toque poner cara de tonto.

Un buen profesional está siempre al día, y aunque es imposible que lo sepa todo sobre su área de actividad, al menos es capaz de dar una respuesta satisfactoria a las demandas del cliente. Por ejemplo: "Sí. Conozco esa herramienta, pero no suelo utilizarla. Prefiero esta otra, que es bastante más eficaz".

Si estás bien informado puedes incorporar las últimas tendencias, tecnológicas y de negocio, a tu discurso. Es una excelente forma de enriquecer tu expresión, y de transmitir confianza al cliente sobre tu conocimiento y tus capacidades.
Todo esto por no hablar de que, al ritmo que cambia todo, puede que un día te levantes y descubras que la mitad de lo que sabes ya no sirve, porque ha surgido una nueva forma de hacer las cosas absolutamente revolucionaria.

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