Problemas con los hijos
No saber llevar las riendas de su educación, cuando éstos pasan de la niñez a la adolescencia más rebelde, puede generar un alto nivel de estrés. Ser incapaz de entender a los hijos que ayer acunaban, genera frustración, desgana y desilusión.
Dificultades económicas
Hacer equilibrios para llegar a fin de mes se convierte en la excusa perfecta para discusiones y recriminaciones con la pareja y los hijos, además de provocar que otros conflictos internos salgan a la luz o se hagan más fuertes. De hecho, aquellas mujeres cuyo nivel de renta está por debajo de la media son casi dos veces más propensas que el resto a presentar síntomas de decaimiento tras el parto, según un trabajo de la Universidad de Wyoming publicado en la revista American Journal of Public.
Metas no alcanzadas
“La imagen negativa de una mujer al no ver cumplidos los proyectos que se había planteado a medio plazo hace que comience a subestimar su eficacia personal. Además, también empieza a pensar que no vale la pena tener ilusiones, porque nunca se van a producir cambios sustanciales en su vida. Su visión de futuro será poco esperanzadora”, explica Óscar Asorey, psicólogo director de ISPE Clínic Baix Camp.
Verónica Palomo (asesorada por Óscar Asorey, director de ISEP Clínic Baix Camp).
Haga click aquí para leer más artículos de Novarevista