Descubrir Situaciones Traumáticas en Niños Pamplona Navarra

Descubrir las manifestaciones a tiempo es fundamental para ayudar a los chicos a superar situaciones traumáticas. Continúe leyendo y aprenda a conocer las conductas de sus hijos...

Descubrir Situaciones Traumáticas en Niños

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También es necesario charlar con los maestros para chequear cambios producidos a nivel escolar y ponerse a disposición de los niños o adolescentes para que sepan que pueden contar con alguien, generando un ámbito de confianza en el cual ellos se sientan cómodos para hablar cuando deseen hacerlo. En caso de que las actitudes no "vuelvan a la normalidad" pasada una semana o diez días, es recomendable programar una entrevista con un especialista.

La separación de los padres, la muerte de un familiar cercano, un episodio de violencia, los problemas con los compañeros de curso, los trastornos de alimentación y, en los casos más severos, los abusos físicos o sexuales son situaciones que marcan a los más chicos, más aun aquellas que no pueden resolverse, borrarse, volverse atrás y que dejan "cicatrices", dado que provocan complicaciones en el crecimiento y desarrollo de los niños y adolescentes.

Sin embargo, dada la complejidad de cada una de ellas y teniendo en cuenta que cada chico -y sus circunstancias- son muy disímiles, resulta complicado establecer parámetros o patrones de abordaje, de manera de brindarles contención, apoyo y "soluciones".

Los cambios en la conducta, un llamado de atención

Para indagar un poco más en la metodología y en lo que hay que hacer frente a un determinado trastorno, Pro-Salud News dialogó con Roberto Sivak, médico psiquiatra, coordinador del Grupo de Trabajo Estrés Traumático Hospital Álvarez, quien explicó: "Primero hay que estar atento a la presencia de cambios en la conducta: irritabilidad, desconcentración, falta de ganas de jugar, aislamiento. Luego, desde el punto de vista de los padres, es importante conectarse con los maestros para ver si ellos también advierten cambios en el rendimiento o en la conducta".

Es importante charlar con los maestros para chequear los signos

"Finalmente -continuó el especialista- es fundamental hablar con los chicos no estableciendo una situación tensa de indagación, sino poniéndose a disposición, invitándolos a hablar en un clima de confianza. No hay que interrogar, sino dejar en claro que los padres están dispuestos a brindar un acompañamiento, más allá de que en ese momento los niños o adolescentes quieran hablar o no. Esto es útil también cuando se trata de adultos porque básicamente son las personas damnificadas las que eligen cuándo hablar, y cada uno tiene su tiempo".

Pero, qué ocurre en los casos en que los padres se ven excedidos por la situación, o bien a la vista del niño son los causantes del problema y por ende no reciben ningún tipo de "pista" sobre lo que está pasando. ¿Cómo debe procederse en esos casos?.

"Por lo general, cuado no estamos hablando de situaciones traumáticas o de estrés extremas como puede ser un abuso, la muerte de un familiar muy cercano o una separación, pasados ciertos días, los problemas o situaciones que exceden el comportamiento habitual de los chicos evolucionan espontáneamente sin necesidad de intervención profesional. No obstante, si pasa una semana o diez días, los papás sienten que no tienen manera de llegar a su hijo y además los síntomas no sólo no desaparecen sino que se profundizan (por ejemplo las pesadillas, la forma de juego, los cambios en la manera de alimentarse: o no comer o hacerlo compulsivamente), será el momento de recurrir a un especialista, ya sea infantil o de adolescentes. En ese punto, lo más importante es que el encuentro no sea mencionado y por ende percibido por el damnificado como un tratamiento sino plantearles que simplemente pueden tener una charla", agregó el doctor Sivak, también presidente del capítulo de Estrés y Trauma de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM).

Cuando el enemigo está cerca

Si pensamos en situaciones que pueden provocar traumas en los más chicos, el abuso sexual es, junto con el maltrato físico o el abuso laboral, quizá la más compleja. Esta condición se empeora cuando el daño proviene de un familiar cercano e incluso un progenitor.

"Cuando estamos frente a este tipo de cuadros, lo óptimo es actuar lo más rápido posible, poniendo en marcha lo que se denomina 'cuestión preventiva secundaria'. Aunque lo que pasó no se puede evitar, cuanto más rápido se lo detecte, mejor se podrá acompañar al chico que está sufriendo esta situación. Esto no quiere decir que el daño pueda borrarse. Por supuesto que siempre quedan heridas o dolores pero hay que dejar un mensaje claro: un niño que fue abusado puede llevar de grande una vida absolutamente normal si atraviesa el debido proceso", explicó a Pro-Salud News la licenciada Beatriz Müller, presidenta de la Asociación Civil Salud Activa.

"Pero para detectar hay que mirar. Entonces son los padres los responsables de prestar atención a la presencia de cambios en la conducta. Si un chico que era sumamente alegre empieza a estar muy triste o pierde el control de los esfínteres o asume posiciones hipersexualizadas y habla de cosas que no tiene que saber, es posible que estemos frente a un problema. Para estos casos -y dado que el abusador puede vivir en la misma casa que el damnificado complicando la advertencia de diversas cuestiones-, suele ser útil la visión de alguien 'de afuera', ya sea un familiar, un amigo o un maestro de la escuela", concluyó Müller.


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