Educar a los Niños en el Uso de la Televisión Cartagena Murcia

Muchos padres se quejan de la televisión, no se fían de los contenidos de los programas, pero permiten que sus hijos vean demasiadas horas y, con frecuencia, dan la batalla por perdida...

Educar a los Niños en el Uso de la Televisión

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¿Qué hacer cuando nuestros hijos nos echan en cara que los padres de sus amigos les dejan ver programas de todo tipo? ¿Es posible educar en un uso responsable de la televisión? ¿Cómo la usamos los adultos y qué ejemplo damos a los hijos? Éstas y otras preguntas parecidas tienen respuesta en el libro "Cómo sacar partido a la Televisión". Arranca su último libro, Cómo sacar partido a la televisión (Ed. Rialp), con una afirmación que, en su pluma, parece toda una provocación: la televisión es un invento maravilloso. Entonces, ¿qué es lo que pasa, qué falla con la televisión? Lo que falla es que no la tratamos como a un electrodoméstico más de la casa, de forma que a menudo nuestro ocio ­sobre todo en el mundo infantil­ gira en torno a la televisión. Con este libro pretendo ayudar a sacarle partido y aprovechar sus ventajas, al tiempo que educamos y formamos a nuestros hijos en cómo verla bien y sin abusar. Para eso, lo primero será empezar por dar ejemplo... El ejemplo de los padres es importantísimo para educar; si tus hijos ven que usas la tele con mesura, ellos también lo harán. Se acostumbrarán desde pequeños a seleccionar sólo lo que quieren ver. A menudo se demoniza la televisión y sus contenidos cuando, en realidad, parece que debemos ser los adultos los que ejerzamos el control... Yo repartiría la responsabilidad al 50%; por un lado, indudablemente somos los padres los que tenemos el poder de apagar o encender la tele, de dar o no al interruptor, de permitir que nuestros hijos vean según qué programas o no. Pero el otro 50% es de las cadenas, que tienen que responder ante los contenidos que emiten y sobre todo a qué hora los emiten. Porque a veces ponen barbaridades en el horario infantil y los niños se empapan de ellas... Pero ¿por qué los padres no tienen ni idea de lo que ven sus hijos a esas horas? Claro, debemos estar atentos para saber qué es lo que hay en el horario infantil. Pero al mismo tiempo, reclamar a las cadenas para que cumplan verdaderamente la ley y dejen de programar contenidos inadecuados en esa franja. ¿No caemos en el error de criticar demasiado los contenidos y menos el consumo abusivo? No, claro, aunque la televisión fuera maravillosa y no hubiera nada de criticable en ella, ciertamente muchas veces el abuso es el problema: hay chavales que ven seis horas diarias la tele, y en ese tiempo no se relacionan, no juegan, no piensan. Se habla mucho de niños y menos de los adultos y de cómo la tele puede provocar incomunicación en la pareja... A veces nos encontramos que incluso en una pareja sin hijos la televisión forma parte inseparable de sus vidas, no pueden prescindir de ella. En el libro cuento el caso real de una teleadicta compulsiva que organizaba su vida en torno a la televisión. Estaba a merced de los culebrones y las series. Ni salía con los amigos ni nada. Es un caso límite, pero, ¿quién no se ha enganchado a una serie? Yo creo que todos. Ojo con estas cosas porque terminan con la vida social y con la vida de comunicación de la pareja, en la que cada cual tiene su tele y come con su bandejita delante de la pantalla. Parece que son casos aislados o exagerados pero son bastante normales. ¿Cuál es la tendencia de esta adicción a la tele? Los jóvenes siguen viendo demasiada, pero no aumenta su adicción: para ellos lo primero es la música y salir con los amigos. El problema lo vemos sobre todo en los niños y en las personas mayores. En las residencias de ancianos, hospitales, la televisión está puesta permanentemente. Pero es que para muchos ancianos la televisión es su ventana al mundo... Sí, pero aunque sea una ventana al exterior atonta, no te permite reflexión ninguna, tus neuronas están quietas... Usted propone que se vea la televisión, pero eligiendo de antemano qué es lo que se quiere ver y no que uno se trague lo que echen en ese momento. Para ser un buen telespectador hay dos reglas de oro: ver poca televisión y bien seleccionada. Se trata de encender la televisión porque nos interesa algo en concreto, una película, una serie, un partido... Y después, siempre que sea posible, intentar verla en familia. Consejos para impedir que la tele devore a nuestros hijos 1. No dejar solos a los niños ante la tele y acordar con ellos el tiempo que le van a dedicar. 2. Impedir que enciendan el aparato cuando ellos quieran. 3. Evitar que esté encendida durante las comidas o mientras hacen los deberes. 4. No utilizarla como premio o como castigo. Entrevista a Mercedes Álvarez (autora del libro "Cómo sacar partido a la Televisión") publicada en Sontushijos.org.