Los programas de detección precoz y los avances diagnósticos y terapéuticos han aumentado la supervivencia en España, que se sitúa en torno al 83% a los cinco años del diagnóstico. Actualmente, la mamografía es el método de detección precoz más eficaz para controlar el cáncer de mama y reducir así la tasa de mortalidad. El diagnóstico precoz permite que se puedan administrar tratamientos menos agresivos, lo que mejora las secuelas físicas y psicológicas de la mujer y, si se diagnostica el tumor antes de que sea invasivo, las posibilidades de curación son superiores al 98%.
Por tanto, podemos ser optimistas. "La sociedad, las mujeres y sus familiares están cada vez más concienciados de la importancia del diagnóstico precoz y esto ha permitido que acudan a realizarse los controles periódicos y que se diagnostiquen muchísimos más tumores en fases precoces, en las que el tratamiento es muy eficaz y se puede conseguir una supervivencia prolongada que puede ser igual a curación. Asimismo, el hecho de que una mujer -o varón- tenga antecedentes familiares y que, por ello, tenga que aumentar el cuidado ha calado hondo, y esto nos ha permitido detectar tumores muy precoces en gente joven", explica la oncóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Marisa García de Paredes.
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