Pues se trata de algo más que una medicina natural basada en las hierbas: es la utilización de los aceites esenciales entendidos como sustancias orgánicas en sí mismas para curar enfermedades, dolencias y estados psíquicos o emocionales.
La aromaterapia es un medio para introducir en el organismo a través de las invisibles partículas que desprenden los aceites esenciales, penetrando por las fosas nasales y produciendo a través de las células y del sistema nervioso un determinado efecto según la esencia o grupo de esencias mezcladas para tal fin.
Existe una larga lista de aceites con acción comprobada dentro del campo psicológico y energético de la persona. Así, el árbol de té está indicado para la mejorar los cuadros de fatiga y el agotamiento mental y físico; el geranio sirve para combatir la pasividad, la indecisión y la pérdida de la fuerza de voluntad; la mirra suele aliviar la sensación de aislamiento, soledad, incomunicación y resentimiento; la canela ayuda a recuperar la alegría y las ganas de vivir el futuro; la lavanda es buena contra la agitación, la ansiedad, la impaciencia, la angustia, el cansancio y el abatimiento debido a sus poderos relajantes... Si aún y todo tienes tus dudas, piensa que es un método inocuo y completamente inofensivo. ¿Te faltan motivos para probarlo?
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