Exfoliación:
Antes de iniciar cualquier tratamiento anticelulítico es imprescindible que exfolies la zona a tratar y que lo hagas en profundidad.
La razón es que, con la piel limpia y libre de células muertas, los principios activos que contienen los productos penetrarán mucho mejor y serán más efectivos. Repite la exfoliación al menos una vez a la semana.
Constancia:
Si quieres efectividad, aplícate la crema anticelulítica dos veces al día. Hacerlo mediante un masaje es decisivo, ya que activa la microcirculación, potencia los intercambios celulares y prepara la piel para absorber eficazmente los ingredientes que apliquemos.
El masaje siempre debe ser ascendente, en la misma dirección de la circulación sanguínea, así que en las piernas hay que comenzar desde los tobillos y, describiendo pequeños círculos, ir subiendo lentamente hasta las ingles.
Masaje perfecto:
En las zonas más rebeldes, como muslos, caderas y nalgas, los movimientos circulares deben aplicarse en sentido contrario a las agujas del reloj, mientras que en el abdomen, la palma de la mano debe ir en el mismo sentido.
Respecto a los brazos, hay que realizar el masaje partiendo desde las muñecas hasta los hombros, e insiste en la cara interna, que es la que necesita más reafirmación.
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