Mentira Infantil Cartagena Murcia

En la edad entre los 4 y 6 años las imágenes de la fantasía tienen para los niños el mismo valor que la realidad. Todavía no poseen la noción de “la verdad”. Por una parte, en esta etapa se fortalece la imaginación del niño. Por otra, se desarrolla la consciencia de su albedrío...

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Mentira Infantil

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DONDE ESTA PERMITIDO DECIR LA VERDAD, NO HACE FALTA MENTIR

Hacia los 4 años la criatura puede comprender intelectualmente qué significan la realidad y la ilusión, pero posiblemente transcurrirán varios años antes que acierte a mantenerlas separadas.

En esa época le preocupan muchas cuestiones que le ayudan a distinguir entre ambos mundos. Según los científicos hacia los 7 años la consciencia de lo que es verdadero y lo que es falso está totalmente desarrollada.

A menudo nosotros los adultos recibimos la mentira como un ataque personal, como si lo hiciese adrede para fastidiarnos. Nos olvidamos con frecuencia el apuro en que se halla el niño mentiroso, cuando no ha encontrado salida que decir “conscientemente” lo que no es cierto.

En verdad, el niño tiene miedo al castigo corporal o psíquico, a la ruptura de la relación. Así pues, la mentira consciente puede ser una estrategia para preservar su salud. A largo plazo, sería mejor, naturalmente que aprendiesen a asumir sus propios tropiezos, fallos y sus transgresiones de las normas.

Para asumir la verdad, ante todo, se debe reconocer que nadie es perfecto y que podemos admitirlos sin necesidad de avergonzarnos por ello. Entonces también será posible admitir los errores sin necesidad de condenarlo.

Los niños también mienten porque se creen obligados a disimular sus impulsos agresivos. Esta energía agresiva forma parte del ser humano, la necesitamos para imponernos, de limitarnos y defendernos. Es una tentativa de evacuar la acumulación de energía causada por una situación. Por en cuanto les faltan muchas veces las palabras con que expresar su enfado, y se quedan reducidos al plano de la comunicación no verbal. Se necesita tiempo para aprender a manifestar la cólera de manera verbal y constructiva (y siempre es difícil, como indica la abundancia de adultos violentos).

La mentira solo es un signo de que vuestro hijo no se siente en completa confianza con vosotros, con razón y sin razón se imagina que vosotros no podéis comprenderlo.

Para restablecer esta confianza no es necesario desmentirlos brutalmente o castigarlos, pues en muchos de los casos los pequeños utilizan la mentira para escapar del castigo. Lo correcto es enseñarles poco a poco lo que es posible y lo que no es posible - buscando facilitar la confesión sin atacarle de frente, pues el niño se sentirá doblemente acusado: por su mal hecho y por su mentira – y en un ambiente de tanta tensión se torna prácticamente imposible de confesar algo. Después de confesado, hay que hacerlo reflexionar sobre su mentira y demostrarle el peligro que corrió al mentir: hacer con que las personas dejen de creerlo, perder la confianza de las personas. A veces la realidad no nos agrada y por eso mentimos en un intento de hacerla soportable, por lo tanto en una mentira siempre hay una razón, y es justamente esta que hay que buscar, sea esta por miedo a ser reñido, o por cosas que considera de poca importancia.

¿Por qué mienten los niños?

. Para asegurarse de no perder el afecto o la aceptación, o para ganarse el aprecio de otra persona (“papá dejará de quererme si no soy lo que desea”, “si no hago lo mismo que Andy, los demás creerán que soy tonto”).
. Por miedo al castigo
. Para protegerse o proteger a otros
. Porque otro niño o una persona adulta lo ha comprometido a no revelar la verdad (porque hay que guardar un secreto o de lo contrario “ocurrirá algo malo”).

Fundamentalmente, cuando pillamos a un niño en una mentira lo primero es preguntarse: ¿qué apuro motiva esa mentira?
Hay casos en que el niño simula una situación con el objetivo sostener a todo esfuerzo su estado, como fingirse enfermo, o que esta triste, o un llanto sin razón, etc. Como padres no podéis saber, especialmente en las primeras veces si esta efectivamente enfermo o no, y por no agravar la situación cedéis. En esos casos pasado la primera experiencia, si se repite igual, podemos reaccionar de dos maneras: llevarlo al médico para saber si hay alguna causa física verdadera, o decirles la verdad sobre su estado, que por más que se empeñe en intentar aparentar algo, vosotros sabéis que no le pasa nada.

Aquí están algunas pautas de Erik Fisher para manejar pequeñas mentiras, y a menudo hirientes mentiras:

• Las consecuencias inmediatas cuando los niños están mintiendo. Por ejemplo, una carta de disculpa a la persona que ellos mintieron. Si su niño mintió para ocultar algo que hizo mal, explicarle que eso tiene dos consecuencias y explicarle claramente qué la segunda consecuencia es por dejar de decir la verdad."Si los padres se dirigen a sus niños sobre sus acciones y les ayudan a ver como sus acciones afectan acosas como confianza, seguridad, amistades, libertades, y responsabilidades, ellos verán que la mentira es una solución a corto plazo y crea un problema a más largo plazo," dice el autor.

• Hable con sus hijos acerca de las motivaciones para la mentira. El autor dice que los niños de la edad de preescolar a menudo no comprenden el camino que las mentiras afectan relaciones, porque ellos todavía se ven como el centro del universo y sólo miran como ellos se benefician de una mentira.

• Cree un ambiente donde es fácil decir la verdad, manejando tranquilamente los errores y problemas de su niño. "Silos niños se sienten con miedo de sus padres y las consecuencias, ellos con mayor probabilidad esconderán cosas de ellos," dice el autor.

En resumen, cuando un niño diga mentiras por bromas, da igual si para bien o para mal, hay que enseñarlo las cosas tal como son y el método más eficaz consiste en ayudarlo a desarrollar y adquirir un valor real del cual pueda estar orgulloso, un ambiente de confianza interna y externa que le permita decir/asumir la verdad y la realidad sin tener las reacciones de las otras personas.

Para evitar la mentira del niño hay que hablarle con mucha sinceridad y darles ejemplo de tal. El principal es que el niño tenga confianza en vosotros, si no lo habéis engañado nunca y si les dice algo que les hará mal, comprenderá el hecho sin la necesidad de mentir. Y los adultos nos equivocamos en la creencia de que los niños “no entienden” muy bien las cosas y tampoco se van a enterar de una mentirita. Y cuando el niño se da cuenta, se enfada, se entristece y acabamos por crear una historia/mentira para encubrir la otra. ¿Este es el ejemplo de verdad que tenemos que dar?

Franqueza, confianza y respecto a los niños son puntos esenciales, que sumados a la discreción de los padres dejándoles un pequeño espacio particular, sin obligarles a hablar de sus sentimientos delante de todos, o acusarles de una mentira públicamente, no provocando confidencias.

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