DIAS CONTADOS
Cada 28 días, más o menos, sufres una fuerte descarga de hormonas que tu cuerpo produce de forma natural para expulsar el óvulo que no ha sido fecundado. La menstruación suele venir acompañada también de fuertes dolores de vientre y espalda (que, a veces, se confunde con el de riñones), cambios de humor, tensión mamaria, dolor de cabeza, hinchazón de piernas y cansancio.
TRASTORNOS FRECUENTES
Éstos son los síntomas más habituales que puedes padecer con la llegada de la regla:
- Dismenorrea: se trata del dolor menstrual. El más frecuente se localiza en la zona del bajo vientre, aunque las molestias se pueden extender a las extremidades y la espalda.
- Cansancio: es importante que descanses y duermas bien.
- Hemorragia: un sangrado abundante no indica necesariamente que algo va mal. Algunas mujeres siempre lo tienen así. De todas formas, para salir de dudas, visita a tu ginecólogo
COMBATIR EL DOLOR
La alimentación puede ayudarte a calmar las molestias:
- Bebida: el café, el té y los refrescos de cola aumentan hasta en un 60% la intensidad de los dolores menstruales. Olvídate de los estimulantes los días previos a la regla y toma infusiones. La angélica es calmante y la canela te ayudará en los períodos fuertes
- Comida: procura comer poco, pero con frecuencia (cada tres horas) e incluye en tu dieta alimentos ricos en hidratos de carbono como el arroz.
- Medicamentos. Puedes tomar uno suave. Evita los que tengan ácido acetilsalicílico, como la aspirina que pueden producir hemorragias.
- Reduce la sal. Evitarás la retención de líquidos y la pesadez en las piernas si disminuyes el consumo de este condimento unos días antes.
MUEVE TU CUERPO
¿Sigues pensando que el deporte y la menstruación son incompatibles? Pues estás equivocada. El ejercicio puede ayudarte a solucionar los problemas de dolor. Aquí te mencionamos los más adecuados
- caminar elmina la retención de líquidos y reduce la hinchazón de las piernas y tobillos
- gimnasia: aporta la flexibilidad a tu cuerpo y fortalece los músculos de la pelvis
- natación: trabaja los músculos de la espalda y contribuye al buen funcionamiento de la columna, lo que mitiga el dolor
- yoga: esta disciplina combate la depresión y la irritabilidad. También ayuda a relajarte
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