Te Equivocas en un Proyecto Bilbao País Vasco

El error existe. Incluso si somos cuidadosos, y tratamos de hacer nuestro trabajo siempre bien, llegará algún momento en que meteremos la pata. En FreelanceFolder nos proporcionan unos cuantos consejos para salir del atolladero de la forma más airosa posible...

Agente Financiero L. Z. Bilbao S.L. G.V. Diego Lopez De Haro, 15 - 4º Dcha.  
944165599
Lopez De Haro D 15
Bilbao, País Vasco

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Aneka, S.L.  
944750484
Macia Francesc 11
Bilbao, País Vasco

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Tecniconta S.L. Ledesma, 10 Bis - 3º  
944247621
Ledesma 10
Bilbao, País Vasco

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Asesoria Herrero S.A.  
944210553
Gordoniz 53
Bilbao, País Vasco

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Atucha Zamalloa Karmele
944443198
Allende Manuel 19
Bilbao, País Vasco

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Asesoria Integral Berupres S.L.  
944248111
Henao 7
Bilbao, País Vasco

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A & A Financiera Diputacion, 2 - 1º Dcha.  
946674090
Diputacion 2
Bilbao, País Vasco

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Angel Manuel Galarza Arranz-Alfredo Galarza Arranz-Ana Isabel Galarza  
944051820
Recalde 61
Bilbao, País Vasco

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Asesoria Adi S.A.L.  
944110343
Garat Txomin 4
Bilbao, País Vasco

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Aguileda Arco Atlantico S.L  
944246422
Ledesma 10 Bis
Bilbao, País Vasco

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Te Equivocas en un Proyecto

Proveído Por:

Como siempre, hemos seleccionado lo más interesante, y hemos puesto de nuestra propia cosecha:

1. Actúa

Sea cual sea el problema, es prácticamente imposible que se resuelva sólo… Así que sé valiente y afronta los hechos cuanto antes. Una mala gestión de la crisis puede hacer que pierdas a ese cliente y, lo que es peor, que esa situación derive en una “boca a boca” muy poco favorable para tu negocio. Los gabinetes de comunicación lo saben bien: ante una situación complicada, la peor gestión es no “dar la cara”. Así que ponte en contacto con el cliente para solucionarlo todo.

2. Mantén la calma y escucha

La primera conversación tras el “problema” marcará el tono para el resto de la relación con el cliente, así que resulta fundamental que conserves la calma. Aunque el cliente se muestre enfadado e incluso agresivo, tú no puedes perder los papeles. Nunca pueden perderte el respeto, claro, pero piensa que es un gran momento para comportarse como un auténtico profesional. No te muestres a la defensiva y, por encima de todo, no entres enfadado en la discusión porque aunque logres “ganar” el debate, perderás al cliente. Y eso no te sirve para nada.

Tu principal objetivo durante esta “toma de contacto” inicial tras el desastre consiste en escuchar con atención, y en hacer todas las preguntas que sean necesarias para determinar qué ha ocurrido exactamente.

3. Identifica el problema

Parece obvio, pero ya sabes que lo obvio es mucha veces lo más difícil de ver. Debido a la tensión, puede que ni siquiera tras una conversación telefónica con el cliente seas capaz de identificar la clave del problema. En ese caso, una de las opciones más útiles es pedirle -de alguna manera- que lo formule a través de un correo electrónico (escribir obliga a ordenar la mente, y a poner las cosas en claro).

Sea como sea, asegúrate bien de que sabes cuál es la situación exacta, y de que has detectado los aspectos que más han preocupado y molestado al cliente.

4. Elige la mejor salida y arréglalo

Si puede ser, consensúa la decisión con el cliente. Si ves que eso no es posible, o que te hará perder demasiado tiempo mientras la situación sigue agravándose, elige la salida más efectiva y ponla en práctica. Si la próxima vez que contactes con el cliente puedes informarle de que has tomado medidas, y de que has conseguido arreglar el problema, es altamente probable que la relación de confianza quede restablecida, e incluso reforzada, porque el cliente ha podido comprobar que eres capaz de reaccionar en las situaciones de crisis, y que no vas a dejarle tirado bajo ninguna circunstancia.

5. Analiza qué es lo que ha fallado y pon los medios para que no vuelva a ocurrir

¿Qué es lo que ha originado el problema? ¿Ha sido sólo un despiste? ¿Ha sido un problema de comunicación con el cliente?
¿O existe algún punto débil en tu forma de trabajar? Nadie es infalible, eso todo el mundo puede entenderlo. Pero lo que no deberías permitirte es caer de nuevo en el mismo error. Así que revisa con lupa tu metodología de trabajo, y la forma en la que has gestionado el proyecto, y toma las medidas oportunas para que no vuelva a ocurrir.

Quizá necesitas comunicarte más a menudo, o de otra manera, con el cliente. Puede que necesites alguna aplicación de gestión que te ayude a manejar los proyectos. Incluso es posible que la solución esté, simplemente, en dormir un poco más para afrontar los retos con la cabeza despejada. Cualquier cosa, con tal de no tropezar dos veces en la misma piedra.

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